miércoles, 8 de abril de 2015

Las Ferrari de F1 en el Jarama. Un repaso gráfico (3ª parte 1979-1981)

Los monoplazas del cavallino en la pista madrileña.

3ª parte:de 1979 a 1981 y epílogo


Gilles Villeneuve en su estilo. Imperecedero
1979. Un gran año para la Scudería.  En plena eclosión del efecto suelo, con dominio aplastante de los wing-car, cuya clave estaba, y está, en una trasera despejada para crear allí la zona de expansión o difusor del paso de aire, Ferrari tenía una gran desventaja en la joya de su motor: sus 12 cilindros horizontales opuestos hacía que fuese demasiado ancho, justo en el eje trasero, para ser aerodinámicamente eficiente. Pero, se las ingeniaron para lograr con el 312 T4, un gran coche con el que, a la postre, ganaron el titulo de constructores y los dos primeros puestos del de pilotos.
     Luego vendría una larga sequía de títulos de pilotos (Ay! aquél 82, que ganó, por la luctuosa y desgraciada eliminación sucesiva de los dos pilotos de Ferrari, Keke Rosberg, el padre de Nico, o el 90 con cierta maniobra de un brasileño en Suzuka), con solo dos títulos de constructores (82 y 83) hasta la era Schumi.