martes, 26 de mayo de 2015

¿Por qué los peligrosos e incómodos hundimientos, antes y después de un puente, se eternizan en el tiempo años y años sin una solución adecuada?.


En las transiciones entre la obra de tierra y la estructura es frecuente que se produzca un asiento en el relleno de acceso al puente, más o menos acusado en función de la altura del terraplén, la deformabilidad del cimiento del terraplén y la calidad de construcción de éste.
Asiento del relleno de trasdosado de una estructura 
   También la consolidación de algunos rellenos de zanjas, de obras de drenaje transversales o de pasos inferiores, da lugar a un asiento localizado similar.
    En esas situaciones se genera una deformación del perfil del pavimento que se acusa por los vehículos, al acceder o salir de la estructura, o pasar por la zona asentada, de un modo suave o violento, en función de la magnitud del asentamiento.
    Como regla general, esta consolidación, al cabo de un tiempo, se estabiliza y detiene y ya no progresa la deformación del perfil de la vía.
    Pero este tiempo nunca es tan largo como para que haya casos, en vías principales, en los que más de  una quincena de años después de su construcción, el usuario tenga que seguir sufriendo sus efectos al pasar sobre ellos, bien porque no se ha actuado en la restitución del perfil, bien porque se ha hecho manifiestamente mal. 
Asiento localizado transversal 
    Es, por ejemplo, el caso que se muestra en la imagen anterior, de un asiento localizado transversal en una autovía, que se manifestó a poco de su construcción, y que está sin corrección desde su aparición ni, es lo lamentable, desde su visible estabilización, hace ya bastantes años.
    Al usuario le resulta incomprensible algo que se podría calificar como desidia, especialmente cuando se trata de  autovías con unos contratos de conservación en los que, supuestamente, debiera estar contemplado subsanar estos defectos, que afectan a su comodidad y seguridad. Y piensa que, si no es así, es exigible que se redistribuya de otra forma el dinero de sus impuestos y que se dedique a reponer el estado y geometría del pavimento a un nivel aceptable con la dotación presupuestaria necesaria en detrimento de otras partidas, mejor dotadas, pero cuya prioridad puede ser discutible.
    El usuario-contribuyente ve que pasan los años sin que se arreglen estos problemas localizados y, por el contrario, sufre múltiples actuaciones,  con cortes de carril incluso, como son las podas de plantaciones y limpieza de márgenes  y no le resulta muy comprensible tamaña dedicación al aspecto y tan poca a los baches y asientos en la calzada.   


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