martes, 14 de febrero de 2017

¡Agárrense!, ... viene un puente

En no pocas carreteras es fácil saber cuando se entra o se sale de un viaducto por los violentos botes que sufre el vehículo en esos puntos y, de rebote, (valga la redundancia) sus pasajeros.
      No me refiero al molesto paso por las juntas de dilatación, en especial cuando están mal enrasadas o tienen deterioros evidentes, sino o bien a la deformación o hundimiento del perfil que hay antes de entrar o después de salir de la estructura, lo que se denomina "asiento del trasdós de la obra de fábrica", o bien al deficiente entronque con la rasante del tablero de las capas de refuerzo hechas fuera de la estructura, o a la combinación de ambos.

Elevación brusca de rasante debida a un refuerzo a la salida de un puente